domingo, 1 de marzo de 2015

Las conquistas y los desafíos hacia una Patria Grande democrática, plurinacional y soberana


1º de marzo de 2015

Desde el Encuentro Nacional de Organizaciones Territoriales de Pueblos Originarios - ENOTPO nos pronunciamos en el marco del inicio del nuevo período legislativo para refrendar nuestro compromiso con la construcción de una Patria Grande democrática, plurinacional y soberana.

El proyecto político que encabeza la compañera Presidenta Cristina Fernández de Kirchner es parte del rumbo seguido por varios gobiernos sudamericanos, como el de Hugo Chávez Frías, Evo Morales Ayma, Rafael Correa, Lula Da Silva y Néstor Kirchner, quienes dejaron de mirar al norte y se detuvieron a conocer y reconocerse en las luchas y demandas históricas de los pueblos de estas tierras. El nuevo camino elegido por los pueblos sudamericanos nos encuentra en la actualidad con grandes conquistas populares a nivel continental que son el fruto de más de 500 años de lucha por la emancipación, la igualdad y por lo que los Pueblos Originarios llamamos el “Buen Vivir”.

Estos logros, reflejados en las políticas de ampliación de derechos, de reconocimiento de la diversidad, de justicia social, de reparación histórica, de consolidación democrática, son irrenunciables y dan muestra de lo que los pueblos con unidad, organización y convicción podemos lograr, superando poco a poco, pero con paso firme, las largas y oscuras décadas de colonización y de sometimiento neoliberal. 

Es por eso que hoy desde todos los territorios originarios levantamos nuestras voces guaraníes, mapuches, kakanas, wichi, qom, pilagá, kunza, comechingones, tonokotes, iogys, weenhayek, tastiles, con el compromiso de defender la democracia que tanta lucha, dolor y sangre nos ha costado y, a su vez, de remarcar que a pesar de todo lo alcanzado, esto no basta y todavía queda mucho camino por andar.

La profundización democrática implica axiomáticamente el reconocimiento de la pluralidad de los más de 39 Pueblos Naciones Originarias que conformamos el Estado Argentino. Es por ello que la apertura de un debate sobre el constitucionalismo plurinacional y la descolonización de los poderes del Estado, son discusiones en las que necesariamente debemos avanzar como Estado y como sociedad para que el reconocimiento no sea meramente declarativo y se traduzca en la incorporación real de la pluralidad a la organización del poder político nacional.

De ello se desprende la importancia de avanzar en la Ley de Consulta y Participación a Pueblos Originarios entendiendo que la consulta constituye el proceso fundamental para la puesta en práctica del diálogo intercultural y tiene como objetivo resolver la conflictividad territorial en el marco de los Estados plurinacionales respetando la diversidad cultural y el derecho indígena a decidir con autonomía sobre todo aquello que los afecta. 

De igual modo, la Ley de Propiedad Comunitaria Indígena es la base para nuestra seguridad territorial y en consecuencia para el desarrollo integral de nuestros pueblos en base al Buen Vivir. En relación a este punto, el derecho de la naturaleza es parte del cambio de mentalidad que es necesario para comprender el Buen Vivir y el significado que tiene el Territorio para nuestros Pueblos. El Territorio es Vida.

Asimismo, reafirmamos nuestro grito colectivo por la Democratización de la Justicia. A 6 años del asesinato de Javier Chocobar, sus familiares, el Pueblo Chuschagasta, la Nación Diaguita y los Pueblos Originarios en su totalidad seguimos esperando el Juicio oral y público a los asesinos que al día de hoy siguen libres, y continúan amedrentando a la comunidad Chuschagasta en su territorio ancestral.

La dilatación del Juicio deja al descubierto la fuerte complicidad que ejerce la Justicia tucumana en favor de un sector de poder de la oligarquía terrateniente en connivencia con las fuerzas de seguridad y el gobierno provincial. 

Esta situación no es un hecho aislado ni es algo nuevo, sino que es un modus operandi de despojo y opresión que se repite en cada pueblo y en cada territorio, y desde hace más de 5 siglos condena a nuestros Pueblos bajo parámetros de justicia ajenos a nuestra cultura y en condiciones de total desigualdad. Los Pueblos Originarios conocemos bien a aquellos sectores minoritarios, concentrados y destituyentes que se oponen fervientemente a avanzar con la democratización de la Justicia porque son, entre otros, las oligarquías terratenientes las que nos han despojado de nuestros territorios, se han proclamado dueños y amos, y compran voluntades en la Justicia -cuando no son al mismo tiempo juez y parte- avasallando nuestros derechos y perpetuando la situación de opresión colonial.

Esta es nuestra realidad, que desde la conquista con leves diferencias continúa en la actualidad. Ejemplos de ello son los violentos intentos de desalojo y otros desalojos perpetrados, llevados a cabo al Pueblo Colalao y Pueblo Tolombon de la Nación Diaguita (Tucumán), Comunidad Las Pailas y el Divisadero de la Nación Diaguita (Salta), Comunidad Gallardo y el Quebracho del Pueblo Weenhayek (Salta), los Pueblos Wichi, Weenhayek, Guaraní y Iogys que viven a la vera de las rutas 86, 34 y 81 (Salta y Formosa), a la organización Malalweche (Mendoza), a la Comunidad Valle del Sol del Pueblo Tastil (Salta). De igual modo sucede con los casos de violencia institucional que han sufrido los Pueblos Wichi, Moqoit y Qom en Chaco, Formosa y Santa Fe, entre otras situaciones. 

Es por ello que la Democratización de la Justicia, lejos de ser una consigna panfletaria, contiene nuestra historia de lucha por el reconocimiento de la pluralidad y de nuestros derechos colectivos ancestrales. 

Desde el ENOTPO hoy ponemos de manifiesto esta necesidad de transformación profunda. Creemos que el desafío es que estos derechos colectivos y humanos de los Pueblos Originarios no sean la deuda de la década ganada. Estos derechos no solo garantizan el desarrollo de nuestros Pueblos, sino que son la base del cambio cultural y del Buen Vivir de toda la sociedad. 

Convocamos a las organizaciones sociales y políticas, a cada espacio de lucha y a toda la sociedad, a unificar las fuerzas, a sumar pensamientos e identidades, pues es tiempo de transformar realidades desde cada contexto territorial, sin mezquindades ni egoísmos, hermanados en cada uno de nuestros sueños libertarios. Los Pueblos Originarios estamos en alerta y movilizados, y reafirmamos el compromiso de hacer lo necesario para garantizar la continuidad de este proceso de construcción de una Patria Grande libre plural y soberana.


¡Ley de Consulta y Participación a Pueblos Originarios!

¡Ley de Propiedad Comunitaria Indígena!

¡Democratización de la Justicia!

¡JUNTOS POR MEMORIA, VERDAD, JUSTICIA Y TERRITORIO!

No hay comentarios:

Publicar un comentario